jueves, 9 de agosto de 2012

La Educación en los tipos de Carnaval (III). Don Anacleto y los tres analfabetos


Agustín González “Chimenea”, también representaba la escuela en su cuarteto “El profesor Don Anacleto y los tres analfabetos”, que en 1977 obtuvo el segundo premio en el concurso gaditano bajo la dirección de Manuel Castellón Pareja "Manolote", y cuyo estribillo, no exento del clásico trabalenguas del autor, rezaba:



Qué con la teórica y con la retórica,
que nos enseña Don Anacleto...
yo no quiero aprender a leer ni a escribir
camarón tortillón pandereto...
que en España quien vive feliz 
¿Quienes son hijos míos?
Son a veces los analfabetos.

lunes, 6 de agosto de 2012

La Educación en los tipos de Carnaval (II). Los Cristobalitos


En 1970, el año que se aprobó la Ley General de Educación, Gustavo Rosales Márquez "Agüillo" y Francisco Campos, ganan el primer premio de chirigotas con una recordada agrupación, “Los Cristobalitos”, que representaba a los niños de una escuela y a su anciano profesor, y que, con mucha ironía hablaban de la necesidad de un gran cambio educativo. En su pasodoble de presentación cantaban:


Nos presentamos
los Cristobalitos
con el equipo colegial,
el de la punta es el niño bonito
porque su abuelo es un concejal.
Éste del bombo por su simpatía
sobresaliente en todo sacó,
tan solo sabe de burrología
pero su prima está superior.
El más pequeño ya es bachiller
por ser carota y la pelota que sabe hacer,
a este granuja lo han “aprobao”
porque su abuela por Nochebuena
le manda un pavo,
y los restantes
según yo pienso
si no hay manteca
una tarjeta nos da suspenso
.

Los cambios en la legislación educativa desde la óptica de los autores del carnaval. La LODE (II)


Una de las polémicas que más se fomentó con la aparición de la LODE fue la de la relación entre la Educación Pública y la Educación Privada. Joaquín Quiñones, uno de los autores más comprometidos con la juventud y la educación, exponía en uno de los pasodobles de su comparsa “Hombres Azules”, considerado uno de los cajonazos históricos de la fiesta, la realidad de la educación pública de la época a través de la mirada de un niño:



Con los libros nuevos, bien peinao
y unos buches de café.
¡Mare dame un beso, que alegría!
voy "par cole", hasta después.
Por Santa María fue brincando
por el Barrio al Campo el Sur,
ya que su Colegio es para pobres
ni uniforme, ni autobús.
Oh, al mirar, sus dos grandes puertas
estaban “cerrá”.
Se resistía a creer, que su pupitre
lleno de garabatos nunca iba a ver.
En la escalerilla cavilaba
en su lenguaje celestial
viendo la ruina, de ilusiones
las quería apuntalar.
Roto se fue a casa impotente
y los libros revoleó.
Y “abrazao” a su “mare” sin decir
media palabra, lloró.

domingo, 5 de agosto de 2012

Los cambios en la legislación educativa desde la óptica de los autores del carnaval. La LODE (I)


Siempre que una reforma legislativa ha supuesto grandes cambios en cualquiera de los pilares del “Estado de Bienestar”, los letristas han afilado sus plumas para ofrecernos su punto de vista. En el caso de la educación, han sido muchos (quizá demasiados) los cambios normativos que en los últimos cuarenta años han marcado el devenir de los estudiantes de nuestro país. En esta ponencia quiero señalar algunas de estas importantes leyes que tuvieron gran repercusión en las letras del carnaval.

La LODE nació acompañada de la polémica, aunque conviene señalar que fue la norma que consiguió el “encauzamiento” de la relación enseñanza privada/enseñanza pública en España. Se puede considerar como la ley que llevó la democracia a la escuela española. Muchos de sus artículos siguen plenamente vigentes, a pesar de haberse cumplido más de 25 años de su aprobación.

Medrano (2010) recuerda que los socialistas, a su llegada al poder a finales de 1982, se encontraron con una situación de la enseñanza enormemente deficiente, teniendo que democratizar la escuela, impulsar la educación pública y dar cauce de solución a una situación que, fruto de nuestra peculiar historia, tenía gran relevancia: la existencia de una escuela privada, mayoritariamente católica, que funcionaba a base de subvenciones del Estado y que escolarizaba sobre todo a los hijos de las clases pudientes y medias españolas. Por ello, en un contexto de enormes dificultades económicas, el equipo del ministro Maravall trabajó con extraordinaria sensatez y prudencia para encauzar los grandes problemas de la educación española: conseguir la educación obligatoria efectiva para todos y tratar de entenderse con aquellos sectores que iban a ver con recelo, cuando no con hostilidad, los cambios que era necesario introducir. La campaña que se desató contra la LODE fue feroz, desorbitada: manifestaciones, visiones apocalípticas de una escuela marxistizada, consejos escolares que iban a suponer la imposición de comisarios políticos. La ley quedó paralizada, recurrida, y al final, tras la sentencia 77/ 1985, plenamente constitucional. 

Todo ello fue reflejado en el concurso de agrupaciones de 1985 con gran cantidad de letras de talante muy crítico.

“Los carreros de la alianza”, la chirigota de José Manuel Gómez, Emilio Rosado, Paco Rosado y Juan Romero “Caracol”; que consiguió el segundo premio, cantaban un valiente pasodoble dedicado a la actitud de la Iglesia Católica hacia la ley:



La libertad es un derecho del hombre
y forma parte de nuestro ser.
Cuando los pueblos luchan en su nombre
son imposibles de detener.
Después de tantos años insufribles
ahora yo no puedo comprender,
que aquellos que antes eran inflexibles
se muestren susceptibles si algo no les va bien.
Cuando ellos dominaban los colegios
y solo imperaba la ley del castigo,
era la libertad un concepto viejo
todo lo arreglaban con misa el Domingo.
Cuarenta años dueños de la calle
y ahora nos convocan manifestaciones,
pidiendo libertad en la enseñanza...
gritando con la LODE hay que acabar.
Les duele no tener preponderancia
y pretender usar la democracia
ahora que a su antojo no pueden chupar.

viernes, 3 de agosto de 2012

La Educación en los tipos de Carnaval (I). Los de fin de curso


El tipo de carnaval, facha, hechura o pinta, como se expone en la revista el popurrí (2001), la guisa, el envoltorio que recubre al chirigotero, comparsista, corista, cuartetero, romancero o simplemente el “jartible” juerguista callejero de carnaval, es la base de la idea que la agrupación intenta representar, condicionando la actuación de la misma, su forma de hablar y cantar y, por tanto, también sus letras y músicas.
A lo largo de la historia, pocos han sido los disfraces que han escapado de la inventiva y creatividad de los autores de carnaval. Se han representado múltiples profesiones, se han parodiado películas y series, grandes hechos y personalidades de la Historia, deportistas y deportes, actores y artistas, etc. También se han representado tipos surrealistas y basados en la fantasía, e incluso disfraces que ni siquiera los autores sabían lo que querían representar. El mundo educativo no podía ser menos y ha sido representado en multitud de ocasiones por chirigoteros, comparsistas, cuarteteros y coristas. Los tipos y nombres de las agrupaciones que hacen referencia explícita a la educación nos muestran a su vez una evolución del Sistema Educativo Español, habiendo sido representados tanto los principales agentes que participan en la educación como los distintos niveles educativos de la enseñanza.
Aunque mi investigación documental es, hasta el momento, a partir de los años 70, me gustaría hacer referencia a Don Francisco Alba Medina y su chirigota “Los de fin de curso”, que en 1956 obtuvo el 2º premio compartido. Como anécdota de esta agrupación, y gracias a mi amigo Pepe Rodríguez (gran chirigotero y mejor persona), que me recordó un reportaje que sobre Paco Alba se hizo en Canal Sur (http://www.youtube.com/watch?v=Jxp2dTNct3w), contaba Manolo Gallardo, componente de aquella agrupación, que se corrió el rumor en la Universidad de Cádiz de que las letras de la agrupación dejaban en mal lugar a los universitarios, y tuvieron que ir a hacer un ensayo ante unos 300 universitarios para demostrar que ese rumor no era cierto. Esta agrupación, que representaba a alumnos universitarios recién licenciados, nos dejó esta magnífica letra, de temática tan actual, que se podría cantar hoy día sin apenas moficiaciones:

Hoy los que tienen carrera,
ninguno se enriquece con su profesión
y un ciudadano cualquiera
vendiendo seis chatarras
gana un fortunón.
¿De qué sirven los estudios
si luego no compensan
su capacidad,
si para ganar dinero
hay que ser torero
o dando patás?
Dice un refrán castellano:
el que sea tonto que estudie,
dice un refrán castellano,
y hoy somos precisamente
más tontos los que estudiamos.
No puede compararse
nunca un doctor
con el que sólo hace
darle al balón,
ni tampoco a un torero
que quita vías
con el que descubrió la
penicilina.
El que cría la fama
gana el parné,
y el que escarda la lana
ni pa comer.
Eso le ocurrió a Falla
y a otros autores,
que cuando mueren
son los honores.